Thalía, también sicóloga

 

“¿Sabías que mi madre (Yolanda Miranda) era pintora y escultora?”, me preguntó Thalía en un momento de nuestra conversación telefónica hace unos días. “Siempre estaba creando cosas nuevas para la casa y me decía ‘mijita, ayúdame’. Mira cómo mezclo los colores aquí, mira qué trazo podemos hacer allá… Esa fue mi introducción al mundo del diseño ¡y cuando menos sentí le estaba diseñando la ropa a mis muñecas!”

Esa época de su infancia hizo tanta huella en Thalía, que cuando Macy’s le propuso lanzar su propia línea de ropa, calzado y accesorios, aceptó con la condición de involucrarse por completo. “Me encanta diseñar la ropa, porque es un reto hacer un vestido que le quede bien a los diferentes cuerpos de la mujer latina. También me gusta buscar telas, texturas que se adapten a diferentes figuras…”

Sin embargo, no es solo la cantidad de vestidos lo que nos sorprendería ver, si un día nos diera acceso privado a su clóset, sino la cantidad de zapatos que mantiene en él. “¡Son mi debilidad! Cuando me invitan a caminar por una alfombra roja, a una obra benéfica o a un concierto, lo primero que pienso es ¡en los zapatos! En mi clóset hay una sección para cada tipo, para los zapatos con tacón, muchos tenis, sneakers, wedges.”

También tiene debilidad por el valor sentimental de lo que ha usado. Por eso almacena algunos de sus vestidos en una habitación. “La verdad es que soy una acumuladora muy buena. Tengo desde el primer vestuario que usé en mi primer show de televisión (con los zapatos y sus accesorios), pasando por toda la ropa de las telenovelas de Marimar (con sus penachos y brazaletes), hasta la época en que me gustaba vestir con flores, hasta las que les ponía a los micrófonos y todo.”

Aunque siempre está considerada entre las mujeres más elegantes de eventos y alfombras rojas, ella dice que se deja llevar por “su propio instinto” a la hora de vestirse. También indica que no es de las que están al tanto de lo que otras mujeres visten.

“Yo no me ando fijando en el reloj o la cartera que otras mujeres llevan. Cuando conozco a alguien, lo primero que me llama la atención es su forma de platicar, cómo me da la mano, si me mira a los ojos, si tiene una conversación inteligente, si es bella por dentro, si luce sincero o no. Con los años uno desarrolla un radar al tratar con las personas. Yo desde el principio percibo si alguien es real, si es una persona superficial o tiene contenido. No es tan difícil, basta escuchar lo que dice para darse cuenta de lo que tiene en su mente o corazón.”

En esta entrevista, Thalía es generosa con sus respuestas. Habla con soltura y cordialidad. Pero admite que hay una diferencia muy grande entre ella como entrevistada y como amiga. “En mi vida privada hablo menos que ahora, soy más bien de escuchar, es algo que me gusta mucho. Entre mis amigas soy como la terapeuta, la sicóloga, siempre escuchando, escuchando, ¡escuchando! Al final, me preguntan mi opinión y les doy mis tips o lo que pienso de lo que me acaban de decir. Y es algo de lo que no me aburro nunca.”

Tampoco se aburre de cantar, por eso aunque actualmente promueve su línea de ropa, no descuida nuestra conversación para hablar de su música. “El año pasado presenté dos nuevos discos (Amore mio y Viva kids Vol. 1). Me siento muy orgullosa de ellos. La gente me pregunta que cuándo regresaré a actuar y la respuesta es muy sencilla, yo no he dejado de hacerlo, porque cantar es otra forma de actuación. ¡Y la que más me gusta!”

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