Hola a todos los que están a punto de leer la historia de cómo me convertí en una gran fan de Thalía. Mi nombre es Elena Alina, pero la mayoría de la gente me llama Erika. Nací hace 30 años en una pequeña ciudad de Rumanía llamada Adjud. En un cálido día de primavera de 1998, entre marzo y abril, estaba jugando con mis amigos afuera, disfrutando del sol. A las 4 de la tarde, todos corrieron a sus casas para ver la famosa telenovela Marimar, que se transmitía por PRO TV.
Intrigada, les pregunté qué era Marimar y me dijeron que era una novela protagonizada por una actriz muy talentosa y hermosa. Aunque al principio no me llamó demasiado la atención, decidí quedarme y verla por pura curiosidad. Recuerdo que estaba justo en el capítulo en el que Sergio Santibañez ve a la Negra Corazón en el aeropuerto y descubre que Bella Aldama es Marimar. Fue en ese instante cuando vi a Thalía por primera vez. Me sorprendió tanto su belleza natural que pensé: “¡WOW! Es la mujer más hermosa que he visto”.
A partir de ese momento, me convertí en una fiel espectadora de Marimar, y cada día me esperaba con ansias el siguiente capítulo. Lo que empezó como curiosidad se transformó en una profunda emoción que me hacía llorar más y más con cada episodio. Lamentablemente, como todas las buenas historias, la telenovela llegó a su fin. Recuerdo perfectamente que fue el 18 de abril, día del cumpleaños de mi papá, cuando se emitió el capítulo final. Todos los invitados me preguntaban por qué lloraba tanto, pero yo estaba completamente atrapada por la trama.
Unas semanas después, otro canal, Prima TV, comenzó a transmitir María Mercedes, otra telenovela de Thalía que vi con el mismo fervor que Marimar. Al igual que la primera, María Mercedes me emocionó profundamente. De hecho, ambas novelas dejaron una huella tan fuerte en mí que hoy, María la del Barrio sigue siendo la telenovela más vista en Rumanía. Esas dos historias me convirtieron en una fan incondicional de Thalía, y desde entonces, la sigo con mucho cariño.
Pasaron unos meses y, en otoño, Acasa TV comenzó a transmitir María la del Barrio a las 6:30 p.m. Como estaba en la escuela hasta las 7, siempre me saltaba la última clase para poder verla. Esta novela se convirtió en mi favorita. Desde entonces, Thalía había alcanzado una fama increíble, con tres novelas exitosas en televisión. En todas las revistas del género, aparecían artículos extensos sobre ella, los cuales cortaba y coleccionaba en un álbum especial. Sus videos musicales, como Amor a la mexicana y Piel morena, los veía una y otra vez.
Mi admiración por Thalía crecía cada día más. Un día, fui con una amiga a la única tienda de música en mi ciudad. Cuando vi que tenían a la venta cuatro discos de Thalía, casi no lo podía creer. Quería comprarlos todos de inmediato, pero por falta de dinero, solo pude comprar En éxtasis, que tenía más canciones que conocía. Pedí al vendedor que me guardara los otros discos mientras juntaba el dinero. Regresé a casa feliz, y durante días no dejaba de escuchar mi nuevo disco a todo volumen, cuidándolo como un verdadero tesoro.
Pasaron tres semanas y logré reunir suficiente dinero para comprar los otros discos. Entre ellos estaban Amor a la mexicana, Jugo de éxitos, Mis mejores momentos, y otros como Love y Mundo de cristal. La tienda trajo estos discos gracias a un gran pedido que realicé. Cada uno de estos álbumes me conectaba aún más con Thalía, y no podía esperar para escucharlos. Fue una época muy especial en la que su música se convirtió en una parte importante de mi vida.
1998 fue un año inolvidable para mí. En la Noche de Año Nuevo, Acasa TV transmitió un especial de Thalía que incluía fragmentos de sus conciertos en Perú, Filipinas y Ecuador. Fue una experiencia indescriptible ver a Thalía en su faceta más sensual, provocativa y energética, pero aún conservando esa dulzura e inocencia que la hacía tan única. Me enamoré aún más de su música, especialmente de canciones como La vie en rose, El día del amor y Love. Sin duda, 1998 fue el año de Thalía.
Los meses pasaban y, cada semana, compraba todas las revistas y escuchaba los discos. En septiembre de 1999, PRO TV nos regaló Rosalinda, su nueva telenovela. Aunque la trama no era desconocida para mí, pues las revistas me habían dado muchos detalles. De lunes a viernes, entre las 5 y las 6 de la tarde, tanto mi mamá como yo estábamos pegadas a la televisión. Yo iba al colegio en la mañana, pero no dejaba de estar atenta al horario. Aprovecho para mencionar que a mi mamá también le encanta Thalía, y especialmente le gusta con el look del video de Julio Iglesias, “Baila morena”.
En abril de 2000, me decidí a escribirle una carta de ocho páginas a una dirección que había encontrado en una revista. No sabía si realmente llegaría a Thalía, pero me emocionaba imaginar que sí. Todo mi entorno sabía que Thalía era un ídolo para mí, una fuente de inspiración. Por eso, comencé a ver todos los programas de TVE Internacional, con la esperanza de aprender español y soñando con el día en que la conocería. Cada oportunidad me llenaba de emoción, y me imaginaba cómo sería hablar con ella algún día.
El 13 de mayo de 2000, algo increíble sucedió. Estaba en casa de una amiga y le pedí que pusiera la televisión en TVE, donde estaban transmitiendo un show de entretenimiento. Después de unos minutos, la presentadora anunció que tendrían una invitada especial y, al decir “Thalía”, me levanté del sofá y empecé a gritar, completamente emocionada. No podía creer que, finalmente, iba a ver a mi ídola en vivo. Cuando entró al escenario, no pude contener las lágrimas, y empecé a llorar de felicidad. Mi corazón latía con fuerza mientras la veía cantar Arrasando, una canción que escuchaba por primera vez.
Esa noche no pude dormir. En mi mente solo estaba la imagen de Thalía. Pensaba en lo afortunada que me sentía al haberla visto en persona, aunque fuera a través de la pantalla. Todo en mi vida se había centrado en ella durante tanto tiempo, que ese momento significó más de lo que las palabras podían expresar. Mi felicidad era inmensa, y a pesar de que solo había sido una breve aparición en televisión, sentí como si todo estuviera en su lugar. Thalía había arrasado mi mundo de una forma que nunca imaginé.
En 2001, Acasa TV retransmitió por primera vez Marimar, y tuve la suerte de ver la serie completa. Al principio, no entendía por qué mis amigos estaban tan obsesionados con ella, pero al ver los primeros episodios, me di cuenta… ¡es imposible no enamorarse de la costeñita! Fue un éxito inmediato.
Ese mismo año, el disco Arrasando llegó a mi ciudad. No dudé en comprarlo, y lo primero que escuché fue la canción que da título al álbum, porque me recordaba esos momentos en que la veía en vivo por el canal español. Arrasando se convirtió en uno de mis discos favoritos, con “Regresa a mí” como mi canción preferida.
En 2002, adquirí el álbum Thalía, y en 2003, su disco Thalía en inglés. Ese mismo año, terminé el colegio y me mudé a la capital para estudiar en la universidad. Con 19 años, mi admiración por Thalía seguía creciendo, y sus novelas y apariciones en programas como Otro Rollo y premios como Lo Nuestro, aumentaban mi fascinación por ella.
En 2008, comencé a aprender a usar computadoras y, todos los días, me sumergía en los videos de YouTube, mientras seguía de cerca el sitio oficial de Thalía, thalia.com. Me convertí en un gran fan y la cantante se convirtió en parte importante de mi vida cotidiana, siempre buscando novedades sobre ella.
En 2010, viajé a Francia por unos meses para hacer un curso y conocí a Claudette, una chica que, para mi sorpresa, también era fan de Thalía. Nos hicimos amigas rápidamente, y creamos nuestras cuentas en Facebook, dándole like a la página de Thalía como nuestro primer gesto. A través de comentarios, conocí a Amelia.
Fue ella quien me contó que Thalía tenía una cuenta en Twitter, y que era más fácil comunicarme con ella allí. Decidí crearme una cuenta con el nickname thaliaesmivida y, como primer acto, la seguí a ella. Pronto, comencé a interactuar con sus publicaciones, compartiendo mi entusiasmo.
Gracias a Twitter, podía estar al tanto de cada paso de Thalía. En abril del mismo año, tuve la oportunidad de verla en vivo, cuando visitó España. A través de internet, la vi en programas como ‘UAU’ y ‘Corazón de Primavera’. Fue una experiencia mágica, ya que después de 10 años, por fin estaba más cerca de ella.
En ese mes, también comencé a crear blogs dedicados a Thalía, como Thalia Para Siempre y Love Thalia, donde compartía noticias y fotomontajes hechos en Photoshop. Tras regresar a Rumanía, pasaba mis días frente a la computadora. En noviembre, Thalía me dio un regalo inesperado – me siguió en Twitter, y comenzó a interactuar con mis publicaciones.
A través de Twitter, conocí a varios fanáticos de Thalía, entre ellos Ana, quien me obsequió un especial de la revista TV y Novelas y el disco Primera fila… un año después. También conocí a Giota, quien me regaló el álbum Lunada. Estos regalos fueron muy significativos para mí.
Además, comencé a adquirir varios productos de Thalía a través de Amazon. El año pasado, en abril, Thalía me dio follow en mi cuenta de Instagram, lo que me emocionó muchísimo. No solo eso, sino que también me dio likes en varias de mis fotos. Fue un gesto que realmente valoré.
A lo largo de los años, he acumulado una gran colección de artículos relacionados con Thalía. Actualmente, tengo más de mil recortes de periódicos y revistas rumanas, varias publicaciones en formato digital, discos oficiales y libros. También he guardado más de 40,000 fotos de la cantante en mi computadora. Sin duda, me siento muy afortunada de tener todo esto.
Sin embargo, aún me faltan algunas cosas importantes de su carrera, como sus lentes para Kenmark y su colección de C\&A. A pesar de esto, sigo considerándome la thalifanática número uno en mi país. Recientemente comencé a editar una revista digital interactiva con noticias actualizadas de Thalía, que publicaré dos veces al mes.
Mi sueño más grande es conocer a Thalía algún día, algo que aún no he logrado. Mi mayor arrepentimiento es no haber podido viajar a España el año pasado debido a razones personales, pero no pierdo la esperanza. Con todo mi amor, me declaro fanática de Thalía, y siempre lo seré. ¡Gracias a todos por leer mi historia!
