Thalía llega este jueves a los 39 años rodeada de motivos para celebrar. La estrella mexicana disfruta del éxito de “Primera fila”, un proyecto que revitalizó su carrera musical y confirmó que su voz mantiene la conexión con el público.
Lejos de bajar el ritmo, la cantante prepara para septiembre una edición de lujo del álbum acústico. El lanzamiento incluirá un CD y un DVD, además de tres temas nuevos con los que busca consentir a sus seguidores más fieles.
La edición mexicana tendrá un atractivo adicional: el concierto completo de “Primera fila”, grabación que marcó su regreso a los escenarios después de una pausa dedicada a la maternidad y a una etapa más tranquila junto a su familia recientemente.
El respaldo del público ha sido contundente. En México, “Primera fila” obtuvo cuádruple Disco de Platino al superar las 240 mil copias vendidas, mientras que en América Latina el material ya suma alrededor de medio millón de unidades comercializadas actualmente.
Y como si el éxito del disco no fuera suficiente, Thalía también prepara una sorpresa musical junto a Aventura. La propia artista dejó pistas en Twitter al contar que se encontraba trabajando con Romeo, vocalista del popular grupo de bachata.
La colaboración no sería la primera entre ambos artistas. Tiempo atrás, Thalía y Romeo unieron sus voces en “No, no, no”, un tema que mezcló pop y bachata y que permitió a la mexicana acercarse aún más al público latino.
Ariadna Thalía Sodi Miranda nació el 26 de agosto de 1971 en la Ciudad de México. Es hija de Ernesto Sodi Pallares y Yolanda Miranda, y forma parte de una familia mexicana integrada también por Laura, Gabriela, Federica y Ernestina.
Conocida cariñosamente como “Yuya” durante su infancia, Thalía vivió muy pronto una pérdida dolorosa. Su padre falleció cuando ella tenía cinco años, situación que marcó profundamente su niñez, aunque su vocación artística comenzó a desarrollarse desde una muy temprana edad.
Mientras muchas niñas de su edad jugaban con muñecas, ella prefería ensayar, bailar y participar en concursos de talento. Su familia detectó rápidamente aquella inquietud artística y la impulsó a estudiar disciplinas que después resultarían fundamentales para su trayectoria profesional.
Su contacto con las cámaras comenzó prácticamente desde bebé. Al año de edad apareció en un comercial de refresco y, a los cuatro, inició clases de ballet y estudios de piano en el Conservatorio Nacional de Música de México capitalino.
Durante 1983 y 1984 participó como solista en el festival “Juguemos a cantar”, donde interpretó canciones como “Somos algo muy especial” y “Moderna niña del rock”. Al mismo tiempo continuaba sus estudios escolares en un colegio de la capital mexicana.
La pequeña artista comenzó entonces a sumar experiencias en cine y teatro. Participó en la película “La guerra de los pasteles” y también apareció en comedias musicales como “Vaselina”, donde siguió desarrollando presencia escénica, disciplina y soltura ante el público.
En 1986 llegó una oportunidad decisiva: su ingreso a Timbiriche, uno de los grupos juveniles más populares del momento. Thalía se convirtió rápidamente en uno de sus rostros más reconocibles y aprovechó aquella exposición para fortalecer más su carrera artística.
Durante esa etapa también incursionó con mayor fuerza en las telenovelas. Participó en “La pobre señorita Limantour”, “Quinceañera” y “Luz y sombra”, producciones que le permitieron ganar experiencia dramática y llegar a millones de hogares mexicanos a través de televisión.
Tres años después dejó Timbiriche para perseguir su sueño como solista. Viajó a Los Ángeles, aprendió a tocar el bajo y comenzó a preparar su primer álbum, “Thalía”, publicado en 1990 con canciones populares como “Saliva” y “Pienso en ti”.
En 1991 apareció “Mundo de cristal”, su segundo álbum, mientras Thalía desarrollaba también una etapa profesional en España como presentadora de televisión. La experiencia europea fortaleció su imagen internacional y le abrió nuevas posibilidades en un mercado cada vez mayor.
Su tercer disco, “Love”, llegó en 1992 y vendió más de 200 mil copias en México durante un solo mes. Ese mismo año recibió una propuesta que cambiaría su destino: protagonizar la primera de las famosas telenovelas de las Marías.
“María Mercedes”, “Marimar” y “María la del Barrio” llevaron su rostro a numerosos países y la convirtieron en fenómeno internacional. Especialmente “Marimar” alcanzó enorme popularidad en Estados Unidos, Filipinas, Indonesia y prácticamente toda América Latina durante aquellos recordados años dorados.
En 1994 grabó “En éxtasis”, producido por Óscar López y Emilio Estefan. Un año después lanzó su propia línea de lencería, demostrando que sus inquietudes iban más allá de los escenarios y que también deseaba explorar activamente el mundo empresarial.
El ritmo de trabajo, sin embargo, llegó a pasarle factura. En 1996 fue hospitalizada de urgencia debido a una arritmia cardiaca. La experiencia no frenó su carrera y poco después regresó con nuevos proyectos, presentaciones y una popularidad todavía mayor.
En 1997 fue coronada Reina del Festival Internacional de Viña del Mar, además de recibir reconocimientos en otros importantes eventos. Su nombre se encontraba ya entre los más conocidos del entretenimiento latino, con nominaciones, premios y numerosas presentaciones internacionales constantes.
Ese mismo año apareció “Amor a la mexicana”, uno de los discos más representativos de su carrera. El álbum conquistó distintos mercados y reforzó su identidad musical. También interpretó en español el memorable tema principal de la película animada “Anastasia”.
Su vida sentimental también ocupó titulares cuando inició una relación con el empresario musical Tommy Mottola, ex presidente de Sony Music. La pareja contrajo matrimonio el 2 de diciembre de 2000 en Nueva York, rodeada de gran atención de prensa.
Con “Arrasando”, Thalía consolidó una nueva etapa musical y recibió reconocimientos en importantes premiaciones, entre ellas Premio Lo Nuestro, Billboard Latin Music Awards, Grammy Latino y MTV Latinoamérica. El disco confirmó que su carrera seguía creciendo más allá de telenovelas.
En 2002 enfrentó uno de los episodios más difíciles de su vida familiar debido al secuestro de sus hermanas Laura Zapata y Ernestina Sodi. Pese a la grave crisis, lanzó el álbum “Thalía” y continuó trabajando en diversos proyectos profesionales.
También probó suerte en el cine estadounidense con “Mambo Café”, donde interpretó a una mujer latina. Paralelamente, comenzó a expandir su faceta empresarial mediante productos vinculados con moda, belleza y accesorios, construyendo una marca reconocible mucho más allá de música.
En 2005 presentó “El sexto sentido”, álbum cuyo primer sencillo, “Amar sin ser amada”, logró una destacada recepción internacional. Para entonces, Thalía ya combinaba con naturalidad su carrera discográfica con negocios, campañas publicitarias y proyectos dirigidos especialmente al público femenino.
Un año después lanzó en Nueva York la línea de ropa “Thalía Sodi”, pensada para mujeres de distintas edades y tallas. También anunció planes relacionados con joyería y calzado, ampliando así un catálogo que incluía ropa, lencería y otros productos.
En 2007 publicó “Thalia Belleza – Lessons in Lipgloss and Happiness”, libro bilingüe dedicado a compartir consejos sobre maquillaje, cuidado de la piel, cabello y bienestar. Ese mismo periodo reforzó además su presencia en radio mediante el programa “Conexión Thalía”.
Hoy, instalada en Nueva York junto a Tommy Mottola y su hija Sabrina Sakaë, Thalía celebra 39 años con una carrera llena de reinvenciones. “Primera fila” confirma su vigencia y septiembre promete nuevas sorpresas para una artista acostumbrada a renovarse.
