Thalía atravesó semanas de intensa preocupación pública después de sufrir varios desmayos durante las grabaciones. La presión de trabajar sin descanso, primero en Marimar y después en María la del Barrio, alimentó rumores sobre una enfermedad grave. Ella decidió responder y aclarar personalmente cómo se encontraba en realidad ante todos.
La actriz negó estar embarazada y rechazó también las versiones que hablaban de sida u otros padecimientos mortales. Explicó que se había sometido a numerosos estudios médicos y que los resultados descartaban esas especulaciones. Según contó, su problema estuvo relacionado principalmente con el exceso de trabajo y el estrés acumulado.
Aun así, las preocupaciones no surgieron de la nada. Thalía reconoció que fue atendida en una clínica bajo un nombre reservado y que varios médicos la examinaron. Incluso consultó a especialistas para verificar su estado. Después de desaparecer dos semanas, algunos imaginaron que se había sometido a una cirugía estética.
La cantante y actriz también habló de su aspecto físico. Aseguró que seguía delgada, pero que no había recurrido a una operación para aumentar los glúteos. Comentó además que necesitaba descansar y que controlaba regularmente su presión, porque el estrés podía afectar su corazón durante jornadas laborales demasiado exigentes diariamente.
Como parte de su recuperación, explicó que estaba bajo tratamiento y cuidaba mucho su alimentación. No podía comer grasas ni demasiada sal y debía respetar horarios específicos para alimentarse. Bromeó diciendo que lo peor era tener prohibidos los chocolates, aunque los fines de semana se permitía algunos gustos pequeños ocasionales.
Finalmente, Thalía desmintió que esperara un hijo y señaló que la maternidad implicaba una responsabilidad enorme. Dijo que prefería formar primero un hogar y casarse de blanco. Sobre su relación sentimental, evitó dar detalles y pidió privacidad, aunque la prensa vinculaba entonces su nombre con el actor Fernando Colunga públicamente.
